encabezado3.jpg
Home Noticias GNC en camiones y autobuses

Balance energético

Normativa técnica del GNC

 
GNC en camiones y autobuses PDF Print E-mail
There are no translations available.

Nota: Con fecha 2-12-2002 el Diario La Nación ha emitido un solvente editorial sobre GNC para camiones y colectivos, con reflexiones con las que coincidimos en su casi totalidad. Sin embargo creemos oportuno señalar que hace más de una década, la implementación de estaciones de carga de GNC en la Ciudad de Buenos Aires tuvo lugar considerando recomendaciones que surgieron de la discusión pluridisciplinaria técnica en general y de seguridad en particular en el seno del sector competente del Municipio. En lo pertinente relativo a prevenciones de incendio, fue partícipe de las sesiones la Superintendencia de Bomberos de la Policía Federal
Dado el alto valor educativo y referencial del artículo creemos importante transcribirlo.

Editorial II del 2-12-2002 del Diario La Nación
GNC para camiones y colectivos

Los usuarios argentinos conocen las ventajas implícitas en la utilización del gas natural comprimido (GNC) como sustituto de los combustibles tradicionales utilizados por los autos: es más barato y, asimismo, es menos contaminante del medio ambiente. Ahora, el gobierno nacional ha resucitado la intención de propugnar la reconversión de los motores de los colectivos y los camiones para que también empleen GNC.

El éxito de aquella modalidad, que comenzó a tener aplicaciones prácticas a mediados de la década del ochenta y tuvo paulatina difusión -en especial en los taxis-, se ha visto acrecentado por el paulatino incremento de los precios de las naftas y del gasoil. Durante el año actual, más o menos diez mil autos por mes han sido adaptados para el uso del GNC, de manera tal que, según se estima, alrededor de 800.000 vehículos -el diez por ciento del parque automotor nacional- son alimentados mediante ese combustible. A título de comparación, Italia, que es el segundo usuario mundial de GNC con esa finalidad -detrás de la Argentina-, tiene 380.000 unidades así equipadas.

De acuerdo con el proyecto gubernamental, presentado por el ministro de Producción de la Nación, Aníbal Fernández, la reconversión masiva de 20.000 colectivos urbanos y 360.000 camiones de corta, mediana y larga distancias podría ser desarrollada en cinco años y requeriría una inversión de 1500 millones de dólares. El financiamiento sería solventado mediante un único aporte del gobierno nacional y el 9 por ciento de los bienes dados en fideicomiso al Sistema Integrado de Transporte Terrestre (aproximadamente 40 millones de pesos anuales hasta 2007).

Ya han sido diseñados equipos de conversión para algunas de las marcas de camiones que circulan por el país. La instalación de los actualmente existentes tendría un costo de entre 2500 y 4500 dólares por unidad.

Esa iniciativa es sustentada por la intención de que la Argentina podría convertirse en un polo de desarrollo y producción mundial de la industria y las tecnologías asociadas a todas las modalidades del empleo del gas natural como combustible de los automotores.

Según calificados expertos en la materia, la utilización del GNC es, en efecto, positiva desde el punto de vista ecológico, por cuanto los residuos del gas son menos contaminantes que los gases producidos por la combustión de hidrocarburos líquidos. Eso sí, advierten acerca de los riesgos implícitos en la conjunción de GNC con estaciones de servicio que, al contrario de la tendencia mayoritaria imperante en los países europeos, se encuentran ubicadas en medio de zonas urbanas densamente pobladas -en lugar de estar restringidas a la periferia de las ciudades- y cuya instalación, en el caso de la ciudad de Buenos Aires, no es fiscalizada por los peritos del cuerpo de bomberos.

Si fueran tenidas en cuenta esas observaciones y las imprescindibles precauciones que les serían inherentes, la generalización del uso del GNC para los transportes de cargas y público de pasajeros podría redundar en una bienvenida disminución de costos y, a la postre, en un probable beneficio para quienes utilizan esos servicios (siempre y cuando, claro está, el financiamiento de la reconversión no trajese aparejado el encarecimiento de otros rubros o el sustento de esa inversión les fuese cargado exclusivamente a los consumidores finales).

Razones sobradas, pues, para que esa positiva intención de contribuir a mejorar la calidad del aire que respiramos -en la Legislatura porteña ha tenido entrada un proyecto similar- sólo fuese llevada a la práctica una vez que hayan sido debidamente estudiadas sus concretas ventajas y sus probables desventajas.
.<< Comienzo de la notaLos usuarios argentinos conocen las ventajas implícitas en la utilización del gas natural comprimido (GNC) como sustituto de los combustibles tradicionales utilizados por los autos: es más barato y, asimismo, es menos contaminante del medio ambiente. Ahora, el gobierno nacional ha resucitado la intención de propugnar la reconversión de los motores de los colectivos y los camiones para que también empleen GNC.

El éxito de aquella modalidad, que comenzó a tener aplicaciones prácticas a mediados de la década del ochenta y tuvo paulatina difusión -en especial en los taxis-, se ha visto acrecentado por el paulatino incremento de los precios de las naftas y del gasoil. Durante el año actual, más o menos diez mil autos por mes han sido adaptados para el uso del GNC, de manera tal que, según se estima, alrededor de 800.000 vehículos -el diez por ciento del parque automotor nacional- son alimentados mediante ese combustible. A título de comparación, Italia, que es el segundo usuario mundial de GNC con esa finalidad -detrás de la Argentina-, tiene 380.000 unidades así equipadas.

De acuerdo con el proyecto gubernamental, presentado por el ministro de Producción de la Nación, Aníbal Fernández, la reconversión masiva de 20.000 colectivos urbanos y 360.000 camiones de corta, mediana y larga distancias podría ser desarrollada en cinco años y requeriría una inversión de 1500 millones de dólares. El financiamiento sería solventado mediante un único aporte del gobierno nacional y el 9 por ciento de los bienes dados en fideicomiso al Sistema Integrado de Transporte Terrestre (aproximadamente 40 millones de pesos anuales hasta 2007).

Ya han sido diseñados equipos de conversión para algunas de las marcas de camiones que circulan por el país. La instalación de los actualmente existentes tendría un costo de entre 2500 y 4500 dólares por unidad.

Esa iniciativa es sustentada por la intención de que la Argentina podría convertirse en un polo de desarrollo y producción mundial de la industria y las tecnologías asociadas a todas las modalidades del empleo del gas natural como combustible de los automotores.

Según calificados expertos en la materia, la utilización del GNC es, en efecto, positiva desde el punto de vista ecológico, por cuanto los residuos del gas son menos contaminantes que los gases producidos por la combustión de hidrocarburos líquidos. Eso sí, advierten acerca de los riesgos implícitos en la conjunción de GNC con estaciones de servicio que, al contrario de la tendencia mayoritaria imperante en los países europeos, se encuentran ubicadas en medio de zonas urbanas densamente pobladas -en lugar de estar restringidas a la periferia de las ciudades- y cuya instalación, en el caso de la ciudad de Buenos Aires, no es fiscalizada por los peritos del cuerpo de bomberos.

Si fueran tenidas en cuenta esas observaciones y las imprescindibles precauciones que les serían inherentes, la generalización del uso del GNC para los transportes de cargas y público de pasajeros podría redundar en una bienvenida disminución de costos y, a la postre, en un probable beneficio para quienes utilizan esos servicios (siempre y cuando, claro está, el financiamiento de la reconversión no trajese aparejado el encarecimiento de otros rubros o el sustento de esa inversión les fuese cargado exclusivamente a los consumidores finales).

Razones sobradas, pues, para que esa positiva intención de contribuir a mejorar la calidad del aire que respiramos -en la Legislatura porteña ha tenido entrada un proyecto similar- sólo fuese llevada a la práctica una vez que hayan sido debidamente estudiadas sus concretas ventajas y sus probables desventajas.
 
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner